miércoles, 6 de noviembre de 2013

Cómo afrontar el proceso de duelo

Afrontar la muerte de un ser querido no es fácil. Surgen tantas preguntas que podemos llegar a sentirnos colapsados. Además del torbellino emocional que nos hace sentirnos descolocados nos enfrentamos a dudas acerca de los tramites que se deben hacer ante un fallecimiento, cómo borrar los perfiles y cuentas de internet de dicha persona o cómo tratar sus datos privados. Apoyoalduelo.com es un espacio creado conjuntamente por la Universidad Miguel-Hernández y por el Grupo ASV Servicios Funerarios. En él se puede encontrar respuestas a todas estas preguntas y además compartir experiencias que puedan ayudar a otras personas.

¿Qué es el duelo?

El duelo es un proceso normal mediante el cual hemos de hacer frente a una pérdida de especial importancia en nuestra vida. Normalmente esta pérdida va asociada a la de una persona allegada y querida y se acompaña de un intenso dolor emocional. La aceptación e integración de esta nueva situación puede ser duradera en el tiempo.
La mayoría de estudiosos del tema apuntan a que hay diferentes fases en el duelo. Las que han tenido más aceptación son las de Kübler-Ross:

vela de la tranquilidad de llama

1. Negación: estado de shock en el que no concebimos lo que ha ocurrido y negamos su realidad.
2. Ira: empleamos nuestro enfado y rabia en buscar culpables o nos atribuimos la culpa a nosotros mismos.
3. Negociación: consiste en un "pensamiento mágico" que llevamos en secreto en el que tratamos de negociar con dios, con la vida, con el médico a cambio de nuestra buena conducta.
4. Depresión: tras fracasar todas las etapas anteriores nos topamos con la realidad. Es entonces cuando aparecen los sentimientos de tristeza, de vacío emocional. Es la etapa más larga y en la que más personas suelen atascarse.
5. Aceptación: si hemos realizado una buena ventilación de todas las emociones negativas, podremos aceptar y adaptarnos a la nueva situación. 


Cabe la posibilidad de que hagamos un balance sobre la vida que hemos llevado hasta entonces y nos surjan reflexiones que hasta ahora no nos habíamos planteado. En otra ocasión hablamos de la crisis de identidad que pueden brotar tras las pérdidas.

Sin embargo, investigaciones posteriores, reflejaron que tales etapas no tienen porqué sucederse la una a la otra del mismo modo en todos los casos y que la aceptación es la emoción más fuerte y predominante. Por el contrario, la incredulidad o negación es la emoción de menos intensidad. A los 6 meses de seguimiento, los investigadores observaron que las emociones negativas empezaban a declinar aunque permanecía el anhelo. La mayoría de personas extrañan a sus seres queridos durante años pero lo sobrellevan de forma natural.
Por tanto, y a la luz de estas investigaciones, no existe una forma correcta o incorrecta de expresar el duelo. Cada persona lo experimentará de una forma muy particular, probablemente atendiendo a la relación que se tuvo con esa persona, las experiencias previas que hemos tenido, el estilo de afrontamiento, la vulnerabilidad biológica, el contexto en el que aconteció el suceso, etc. 

Lo que está claro es que el duelo se ha superado cuando somos capaces de recordar a esa persona sin que aparezca ese malestar tan intenso, sin que nos atasquemos en ese pensamiento de "y si no hubiera pasado aquello...", y aunque echemos de menos a esa persona, nos permitimos continuar con nuestra vida enfocada en el presente. Afortunadamente, las personas nacemos con la maravillosa habilidad de ser resilientes. Hablamos de ello aquí.

Por otro lado, hablamos de duelo complicado cuando la persona sufre emociones de elevada intensidad y por un largo período debido a que se engancha a cualquiera de los sentimientos que pueden surgir durante el proceso: ira, culpabilidad, depresión, etc.

Por ello, es imprescindible que sepamos que el duelo supone afrontar diferentes retos: aceptación de la pérdida, expresión de nuestros sentimientos, adaptación a la nueva situación y recolocar a nuestro ser querido dejar espacio para el futuro.

¿Qué podemos hacer ante el duelo?

En apoyoalduelo.com han elaborado una pequeña guía en la que proponen algunas ideas para elaborar el duelo de la mejor forma posible:

- Compartir y expresar la pérdida y el dolor.
- No dejarnos arrastrar por la necesidad de abandonarnos absolutamente  Quedar con amigos, familiares, etc.
- No descuidar las rutinas de aseo, alimentarias, de salud, de ocio, etc.
- Pedir ayuda cuando lo necesitemos.
- Continuar mostrando afecto y agradecimiento a nuestros hijos, amigos, hermanos, etc.
- Respetar nuestro ritmo de duelo, pero teniendo muy presente que no nos vamos a dejar llevar por la tristeza. Avanzar paso a paso.
- Si los consuelos de nuestros amigos no nos ayudan, existen grupos de ayuda mutua que nos pueden ayudar a compartir experiencias con personas que están o han pasado por lo mismo.
- No es el momento de tomar decisiones importantes o que conlleven cambios drásticos. Es importante tratar de mantener, en la medida de lo posible, las cosas como estaban durante un tiempo prudencial.
- Recuerda que olvidar no es lo mismo que recordar.
- Conforme vayas avanzando en tu vida, establecerás nuevas relaciones. Pero esto no supone sustituir a la persona que perdimos sino nuevas experiencias que forman parte de vivir.


miércoles, 30 de octubre de 2013

"Taking in the good"; cómo romper con el sesgo negativo del cerebro.

Los neurocientíficos dicen que nuestro cerebro está predeterminado para centrarse en lo negativo, que existe un "sesgo negativo"; a pesar de tener todo aquello con lo que habíamos soñado, siempre encontraremos cosas por las que justificar nuestra infelicidad. Esto está justificado porque a lo largo de nuestra evolución hemos necesitado prestar atención a las amenazas de nuestro alrededor para poder sobrevivir y en cambio no era tan importante recordar las experiencias positivas.


Rick Hanson, Neuropsicólogo de la Universidad de Berkeley, ha publicado un libro en el que trata de explicar a través de argumentación científica cómo optimizar nuestras experiencias positivias; Hardwiring Happiness: The New Brain Science of Contentment, Calm, and Confidence.

El neuropsicólogo no sugiere que evitemos las experiencias negativas por completo, sino que dediquemos un tiempo en centrarnos o apreciar nuestras experiencias positivas. De este modo éstas podrán instalarse en nuestro cerebro. Hanson llama a este procedimiento "Taking in the good", algo así como "centrarse en lo bueno", y cree que con 10-30 segundos centrándonos en la experiencia positiva en cuestión será suficiente para que se convierta en una estructura neural eficaz. La explicación científica es que "los patrones repetidos de actividad mental construyen estructuras neurales". Por ello si interiorizamos una y otra vez experiencias positivas como la calma, experiencias de satisfacción o de relaciones positivas con los demás, seremos más capaces en el futuro de enfrentarnos a situaciones estresantes, frustrantes, de pérdida, de rechazo, etc. sin necesidad de entrar en un estado reactivo.

Sin embargo, el científico establece diferencias entre su práctica de "Taking in the good" y el pensamiento positivo. Por un lado, cree que el pensamiento positivo es generalmente verbal y conceptual y Hanson dice que esto no tiene un impacto real en el transcurso de nuestros días. Es mucho más beneficioso tener un "pensamiento claro", es decir tener una visión completa de todo el mosaico, tanto de los azulejos positivos como de los neutros o negativos. Debemos aprender de todas las experiencias, las buenas y las malas. Y por otro lado, piensa que el pensamiento positivo y las experiencias positivas se desperdician si no tomamos ese tiempo extra para aumentar su instalación en la estructura neural.

Parece bastante interesante así que mientras esperamos a que se publique el libro en castellano,  podéis ver la entrevista completa a Rick Hanson AQUÍ.

miércoles, 23 de octubre de 2013

El género masculino, las emociones y los trastornos afectivos.

Hoy en día la mayoría estamos concienciados sobre cómo se ha organizado la sociedad en cuanto al género masculino y femenino. En muchos contextos la mujer ha sido relegada a un segundo plano dada la baja consideración que se le ha tenido; el sexo débil.

Sin embargo, de esta estructura también han salido malparados los hombres. Desde su infancia se les ha enseñado que no deben expresar sus emociones y que tienen que mantenerse fuertes y seguros. Según Sánchez Núñez et al. "los chicos se especializan en minimizar las emociones relacionadas con la vulnerabilidad, la culpa, el miedo y el dolor". No han recibido la misma educación emocional que las niñas, por lo que hoy muchos hombres carecen del conocimiento, la atención, la accesibilidad y el uso de sus propias emociones y son poco hábiles en el manejo de las emociones de los demás..

Aunque actualmente los roles sexuales están cambiando, aun quedan muchas generaciones que se mantienen incapaces de entender y expresar lo que les pasa a nivel emocional.

Ésta podría ser una de las explicaciones por las que los datos estadísticos muestran siempre a la mujer como mayor afectada en los trastornos afectivos: si los hombres no tienen capacidad para reconocer y expresar qué les pasa por dentro, a nivel emocional, difícilmente van a poder acudir a un profesional. No conectarán con su problema y además tendrán miedo a que los demás piensen que son "débiles" o están "trastornados" por acudir a un profesional de la salud mental.

¿Cómo expresan la depresión los hombres?

El National Institute of Mental Health (NIMH) recuerda que tanto los hombres como las mujeres pueden desarrollar síntomas depresivos. Mientras las mujeres refieren sentimientos de tristeza y culpabilidad, ellos suelen aquejarse de fatiga, irritabilidad, pérdida de interés en el trabajo y pasatiempos favoritos y problemas de sueño
Algunos hombres tienden a ocultar su depresión mediante el consumo de drogas o alcohol y otros mediante la obsesión por el trabajo.

Síntomas de ansiedad en los hombres

En la actualidad, debido a la época de crisis que estamos viviendo, los trastornos de ansiedad han aumentado sobre todo en hombres.

El sexo masculino expresa su ansiedad mediante preocupaciones excesivas, somatizaciones (dolores de cabeza o abdominales), problemas digestivos, del sueño y del deseo sexual.


Consecuencias negativas

El problema viene cuando aparece una crisis de ansiedad, un ataque de pánico o un sufrimiento prolongado que interfiere con la vida laboral, social o afectiva y no saben por qué ha pasado. No son capaces de reconocer qué situación o qué pensamientos han provocado ese estado emocional y, por tanto, resultará más difícil reaccionar y actuar frente a la situación.



No obstante, las nuevas generaciones están a tiempo de beneficiarse de una educación más igualitaria entre hombres y mujeres y de una nueva concepción de la salud mental para todas las personas, independientemente del sexo, la edad o la problemática psicológica. Todos deberíamos beneficiarnos de los avances en psicología.

Referencias:

- Sánchez Núñez, M. T. et al. ¿Es la inteligencia emocional una cuestión de género? Socialización de las competencias emocionales en hombres y mujeres y sus implicaciones. Revista electrónica de investigación psicoeducativa. ISSN 1696-2095. Nº 15, vol 6 (2) 2008, pp: 455-474

miércoles, 16 de octubre de 2013

Ataque de pánico

¿Alguna vez has tenido miedo a tener miedo o miedo a perder el control, a morir, a no poder escapar o a que si te pasa algo nadie podrá atenderte? 
Además, ¿estos pensamientos van acompañados de un aumento cardíaco, una sensación de ahogo, sudoración, temblores, mareos, etc.?

Al haber tanta sintomatología física, es común que las personas que han sufrido una crisis de este tipo acudan a los servicios de urgencias creyendo que se trataba de un ataque cardíaco. Sin embargo, nos encontramos, según el DSM IV-R, ante un ataque de pánico o crisis de angustia.

Estas crisis pueden ser inesperadas y ocurrir en cualquier situación o pueden ir asociadas a situaciones en las que se percibe una imposibilidad de escape, de ayuda o de inseguridad (agorafobia). Finalmente las personas que han sufrido estas crisis terminan por evitar estas situaciones, limitando sus salidas a lugares muy concretos y cercanos a su hogar, donde puedan sentirse seguros, y normalmente acompañados de personas de confianza.
Las personas que desarrollen un trastorno de angustia, vivirán con miedo a sufrir otro ataque y a las posibles consecuencias que éste pueda tener sobre su salud, cambiarán su comportamiento para evitar estas situaciones y probablemente desarrollarán síntomas depresivos.
Angustia, miedo, ahogo, pérdida de control,...
¿Por qué ocurren estas crisis? Como en la mayoría de trastornos mentales, se cree que puede existir una predisposición genética a desarrollarlo y factores ambientales que precipitan la aparición, como eventos percibidos como estresantes.
Es más común en mujeres que en hombres y suele aparecer hacia el inicio de la edad adulta.

Tratamientos: Hasta ahora los tratamientos que se han demostrado más efectivos a nivel farmacológico son los antidepresivos y a nivel psicológico la terapia cognitivo-conductual (TCC).

La TCC tratará de incidir en:
- la conducta, realizando exposiciones a las situaciones temidas y entranamientos para controlar la ansiedad.
- los pensamientos, realizando una reestructuración cognitiva para controlar los pensamientos catastróficos y reconocer de forma realista la ansiedad.

Sin embargo, con la llegada de las terapias de tercera generación, y concretamente con la terapia de aceptación y compromiso (ACT), se considera que los tratamientos enfocados a la aceptación de aquello que no se puede cambiar, como el miedo en este caso, son más eficaces que aquellos que tratan de controlar lo que incomoda. Desde este punto de vista se intentará que la persona desconecte del contenido de los eventos privados, es decir que entienda sus pensamientos como lo que son, pensamientos, y no como formas a través de las cuales actuar. Y por otro lado, se incidirá en la recuperación de los valores propios de la persona para volver a encarrilar su vida y dirigirla hacia aquello que realmente le importa.

Referencias:

- Espada et al. Exposición en vivo y técnicas cognitivo-comportamentales en un caso de ataques de pánico con agorafobia. Int J Clin Health Psychol, Vol. 7, Nº 1