jueves, 1 de septiembre de 2016

Sobre el principio y el fin. Similitudes.

Reflexiones

- Nacemos inexpertos, dependientes y sin ninguna experiencia que llene el depósito de nuestra memoria.
- Y al morir, aunque habiendo logrado abastecernos de conocimientos, ser completamente autónomos y crear recuerdos infinitos, lo hacemos de nuevo inexpertos, dependientes y con el depósito de la memoria medio vacío.

- Los primeros años los vivimos con los ojos bien abiertos. Deseando descubrir y participar de esto nuevo que es la vida. Como si vistiéramos poco a poco nuestra mente y nuestra alma.
- Los últimos días, los aceptamos como uno más que viene, de forma pasiva. Perdiendo el ritmo y el compás, incluso en ocasiones hasta la melodía. Como aquél que se desviste poco a poco para acabar como empezó.

- Acabar de cero, como empezar de cero. Deshaciendo el camino recorrido.
- Quienes hoy son hijos, terminan cuidando a sus ancianos padres, como lo hicieron ellos en su día, como sus padres.

- Unos que vienen y otros que, lamentablemente, se van.

miércoles, 6 de julio de 2016

Mi plan de emergencia

Cuántas veces hemos tropezado con la misma piedra...

Y nos parece inevitable volver a caer sobre el mismo foso, muchas veces porque ni siquiera nos damos cuenta de cómo hemos llegado hasta ahí, otras porque no sabemos cómo prevenir y finalmente, no sabemos ni cómo resurgir y solucionar tan desagradable situación.

Sin embargo, no hay nadie mejor que nosotros mismos para darnos todas las respuestas, ayuda y apoyo para dar con el remedio que prevenga o nos cure de las tan temidas recaídas.
Quizá sea un intenso sentimiento meláncólico, quizá un pensamiento obsesivo, una adicción nociva o un miedo aterrador. Puede que nuestra piedra sea una cierta tendencia a juntarnos con personas con un perfil dañino para nosotros o puede que se trate de una dificultad para controlar nuestra ira. En cualquier caso, la mayoría de nosotros tenemos una propensión, o casi diría una predilección, por un tipo de problemática, o de piedra, determinada.

Pero si en alguna ocasión hemos conseguido superar esta dificultad, probablemente podamos volverlo a hacer. La cuestión es que seamos conscientes de cómo lo logramos, qué nos ayudó a coger tan pesado pedrusco y lanzarlo lo más lejos posible. Si crees que puedes volver a tropezar con tu "piedra preferida", crea tu propio plan de emergencia, básandote en tu propia experiencia de superación.

Mi plan de emergencia:
A. Coge un cuaderno y reflexiona:
- ¿lo lograste solo/a? ¿con apoyo familiar? ¿con ayuda profesional? 
- ¿cuál fue tu actitud? ¿fue una actitud pasiva o más bien proactiva?
- ¿cómo te sentiste cuando lograste rehacerte?
- ¿qué habilidades pusiste en marcha? ¿aprendiste alguna técnica o recurso que te ayudara a superar ese contratiempo?
- A nivel conductual, ¿esperaste tranquilamente en casa a que todo pasara o continuabas con tu vida, trabajando, intentando disfrutar del tiempo libre, de los amigos,...?
- ¿Existe alguna actividad/persona/contexto que agrave la situación? ¿y que la mejore?

B. Explícale a alguien de confianza qué te ayuda a rehacerte de las recaídas, cómo consigues superarlas. De este modo podrá ayudarte en momentos de debilidad.

C.Ocupa tu mente con lo que es realmente importante para ti. Evitarás dejar espacio para "piedras inesperadas" y conseguirás que pase de roca a china. Para saber qué es lo realmente importante para ti (no para tus padres, para tu pareja o para la sociedad, ¡he dicho para ti!) puedes leer este artículo.

D. Tener a mano el teléfono de tu persona de apoyo, o de emergencias si fuera necesario.

E. Cosas que te hacen sentir bien: una foto, una canción, una película, un libro, hacer yoga, dar un paseo, etc.

Los planes de emergencia son geniales pero realmente lo mejor es prevenir las recaídas. Para ello debes estar atento/a a los indicadores que te avisan de que puede repetirse la situación temida. Identificar las situaciones, las personas, las acciones, sentimientos o incluso el estado de tensión corporal es clave para anticiparse y prevenir. Como resulta difícil recordar todos estos datos en el futuro, sobre todo cuando no se está viviendo el contratiempo en cuestión, lo más útil es anotarlo todo en un cuaderno para tenerlo siempre presente.
 

No obstante, si ya estás de lleno en el foso recupera tu plan de emergencias y utiliza todos tus recursos para salir de él. Si no puedes tú solo, recuerda buscar ayuda profesional. Pero lo más importante es que si tienes un problema NO lo evites, ¡evitar es alargar el problema! Los profesionales de la psiología siempre apostamos por afrontar la situación, recuérdalo.



Referencias:

- Mark Beyebach. 200 tareas en terapia breve. Herder, 2010.


miércoles, 25 de noviembre de 2015

25 de noviembre, día de la eliminación de la violencia contra las mujeres.

Otro año más, el 25 de noviembre es el día de la eliminación de la violencia contra la mujer. Otro año más en el que seguimos igual, el número de mujeres vícitimas mortales a manos de sus parejas o ex-parejas no suele variar mucho de año en año. Es curioso que los homicidios intencionados en general sí lo hagan, la tasa cada vez es menor en España. 
Lejos de ser un problema privado que queda en casa, se trata de un problema social, en el que la prevención y el apoyo social tanto a víctimas como a agresores (necesitan integración) resulta fundamental. Es cierto que en España se ha llegado a una conciencia colectiva clara sobre la problemática y se habla sobre ello en los medios, aunque otra cosa es la conciencia individual, y se crean leyes para su erradicación, aunque otra cosa son los recursos reales que se destinan para ello.

Parece bastante obvio que detrás de este tipo de violencia subyace el machismo. En cualquier caso que se rasque un poquito se ve el control hacia la víctima sobre su entorno social, su vestimenta, sus actuaciones, su economía, aparecen los celos y la percepción de la mujer como objeto propio, los abusos sexuales, el maltrato psicológico (desprecios, insultos, manipulaciones), etc. Pueden existir múltiples factores que junto con el machismo hagan que estos hombres se comporten así; biológicos, psicológicos (aunque hay que tener en cuenta que no existe ningún perfil claro para este maltratador), sociales,... Sin embargo, realizando una prevención a nivel social, tratando de eliminar esos micromachismos que inundan la sociedad, tal vez la agresividad dejaría de dirigirse hacia las mujeres. Por otro lado, otro tipo de prevención más tardía es la intervención psicosocial que se hace con los penados por violencia contra la mujer. Esto es realmente importante porque muchas víctimas siguen en contacto con sus agresores y además se trata de evitar así que ataquen a nuevas víctimas.

Y a este punto quería llegar, ¿por qué hay tantas mujeres que siguen con su pareja si no paran de recibir palizas? Muchas personas no comprenden este punto y culpabilizan a la víctima de serlo. Aprovechando este día, trataré de aportar un poco de luz a través de diferentes estudios sobre este hecho para que las personas puedan empatizar más con las mujeres maltratadas y entiendan el malestar que les paraliza en esa relación.
En diferentes estudios de Zubizarreta y otros de Arias y Pape se ha visto que cuanto más larga es la duración es más difícil salir de ella, ya que las secuelas psicológicas son más graves; la toma de decisiones, el estrés, el miedo, la dependencia, la culpa, etc.
Por otro lado, Echeburua (2002) ha detectado diferentes factores que dificultan salir de la relación, como la dependencia económica, el aislamiento social el número de hijos a nivel social; la vergüenza, las creencias de la importancia de tener una madre y un padre para los hijos, de que su marido cambiará, de que no saldrán solas adelante a nivel cognitivo; la pena, el enamoramiento, el miedo, la confusión a nivel emocional; o el chantaje emocional o las amenazas por parte del agresor.
Unger y Crawford también apuntaban a que las mujeres víctimas realizan más atribuciones externas e inestables a las causas de los malos tratos (ej: se comporta así porque ha tenido un mal día y no siempre es así), lo cual les hace ver posible el cambio de comportamiento de su pareja.


Como se ve no es nada fácil deshacerse de esta situación ya que hay muchos factores implicados a varios niveles. Visto desde fuera es todo más fácil, pero vivir una situación así requiere de más recursos que la fortaleza interna de la víctima. La violencia contra la mujer requiere recursos sociales, judiciales, sanitarios y crear consciencia social para evitar el control del hombre sobre la mujer, para dejar de normalizar los actos machistas, para ayudar a la víctima a dejar de serlo, para intervenir sobre los agresores pero sobre todo, para que nivel individual, en la calle, en el vecindario, en la escuala, en el trabajo,... se deje de mirar hacia otro lado.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

"Mi hijo no es de mi propiedad"

No es raro, oir decir a los padres 'cuando mis hijos sean adultos ya decidirán por sí mismos pero mientras vivan bajo mi mismo techo decidiré yo por ellos.' 

La mayoría de estas personas desean lo mejor para sus hijos. Sin embargo, muchas veces los padres trasladan sus miedos, gustos, preocupaciones, ideologías... sin darse cuenta de que sus hijos son seres independientes que deben descubrir por sí mismos quiénes son y el mundo que les rodea. Todos nacemos con un carácter determinado pero nuestra personalidad se moldea de acuerdo a la vulnerabilidad biológica pero también a la psicosocial, las experiencias vividas. Si pretendemos que sean como nosotros queremos, a nuestra medida, pueden aparecer frustraciones.
Ya sea desde una educación permisiva o autoritaria, desde la más absoluta afectividad o negligencia, tener la percepción de que 'mi hijo es una cosa mía y voy a hacer con él lo que yo quiera' favorece la aparición de múltiples relaciones paterno-filiales patológicas; desde la dependencia emocional hasta el maltrato. Enrique García (García, Enrique (2002). El maltrato infantil en el contexto de la conducta parental: percepciones de padres e hijos. Psicothema. Vol. 14, nº2, pp. 274-279) detectó que los padres inmersos en una situación de riesgo de maltrato hacia sus hijos percibían las relaciones con un pobre énfasis en la independencia y el logro como metas del desarrollo y el clima familiar como una estructura rígida con altos niveles de control. En estas relaciones en riesgo podemos ver un claro signo de una percepción perjudicial de la relación paterno-filial, que no permite la independencia de los hijos ni mantiene un clima flexible.

padre y hijo varónMuchos pueden pensar que no controlar a los hijos, no tratar de imponerles gustos, ideas, religiones,...es sinónimo de fracaso. Pero lo que yo pretendo trasladar aquí es que no percibir a los hijos como propiedades de los padres, no debería estar reñido con la idea de que los padres deben servir de guías, de orientadores. Y esta es la verdadera y más difícil tarea de éstos. Los niños deben tener referentes en los que fijarse para desarrollarse psicosocialmente; referentes morales, orientadores saludables, que traten de mostrar qué es la responsabilidad, la educación, la estabilidad, qué está bien y qué no... Para ello será necesario corregirles, reforzarles, castigarles pero también ofrecerles apoyo y transmitirles afecto.
La cuestión más importante es que los padres deberán ser los mejores orientadores que permitan a sus hijos descubrir quiénes son sin perder el rumbo que les mantenga en armonía consigo mismos y con la sociedad.

Propongo un sencillo ejercicio para 1) tratar de darnos cuenta de aquellas acciones que realizamos que impiden que nuestros hijos sean independientes y 2) para proponer otras que sí lo favorezcan:

Confieso: 
  • Temo que mi hijo se pierda en el camino.
  • Me gustaría que evolucionase como yo quiero y que su ritmo sea el que a mí me guste.
  • Quisiera tenerle siempre a mi lado y temo que algún día se separe de mí. 
  • Quisiera que tuviéramos las mismas ideas políticas y religiosas.
  • Temo que se relacione con alquien que a mí no me guste.
  • No quiero que sufra por algo por lo que yo creo que no merece la pena. 
  • No me gustaría que luchase por algo que a mí no me parece importante.
Y por eso cada vez que mi ego impida crecer a mi hijo debo repetirme 'mi hijo no soy yo y tampoco es de mi propiedad'. Por ello...

Prometo: 
  • Dejarle pensar por sí mismo.
  • Permitirle relacionarse con los demás.
  • Dejar que pruebe, que aprenda y que se equivoque.
  • Permitirle que se enfade.
  • Alegrarme por sus triunfos aunque yo no haya formado parte de ellos.
  • Aceptar su identidad, su personalidad y sus emociones.
  • No exigir ser la única partícipe de su educación.
  • No transmitirle mis miedos e inseguridades.