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martes, 28 de enero de 2014

Apaga el piloto automático

El otro día tuve la oportunidad de ver una magnífica sesión de ISEP a cerca de cómo gestionar la ansiedad y las preocupaciones a través de Mindfulness. Me encantó, y por eso me gustaría trasladaros un ejercicio. 
Te propongo que hoy cambies de camino para volver a casa, que te sientes en el lado del sofá que nunca usas, que añadas un nuevo ingrediente a tu típica cena,...Cambia la perspectiva para centrarte en el presente como lo que es: el aquí y el ahora.Apaga el piloto automático.
Puede parecer una simpleza, pero la realidad de nuestra vida cotidiana es que estamos enganchados a problemas pasados, a anticipaciones del futuro, a pensamientos tóxicos, a emociones dolorosas. Si empezáramos a dedicar más tiempo a vivir el momento presente descubriríamos todo lo que nos hemos estado perdiendo hasta ahora, y quizá, sólo quizá, las preocupaciones dejarían de tener la importancia que les hemos estado dando.

Marcel Proust dijo "El único verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos".

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Ventajas de comunicarse asertivamente

La forma en la que nos comunicamos puede ayudar o entorpecer nuestras relaciones sociales. No todas las personas tienen la habilidad de saber comunicar lo que sienten, lo que necesitan o lo que piensan sin dejarse llevar por sus emociones. Saber hacerlo supone una gran ventaja para poder expresar lo que realmente queremos reclamando nuestros derechos y el respeto que creemos merecer.
Existen 3 estilos de comunicación:

- Agresivo: las personas que se comunican de forma agresiva descargan toda la tensión sobre los demás, sin tener en cuenta los sentimientos y los derechos de los demás. Únicamente tienen en cuenta sus necesidades y expresan ira o enfado cuando creen que no se les ha respetado. Sin embargo, se manifiestan de forma inapropiada y violan los derechos de los demás causando numerosos conflictos interpersonales.
  • Expresión verbal: fluida, interrumpe, volumen elevado, amenazas.
  • Comunicación no verbal: mirada fija, enfrentamiento, postura amenazante, etc.
  • Pensamientos: sólo importo yo, los demás me dan igual. En la vida se gana o se pierde. Las personas malas deben ser castigadas.
  • Sentimientos/emociones: ansiedad, soledad, falta de control, enfado, sensación de incomprensión.
- Pasivo/sumiso: el estilo de comunicación sumiso no permite expresar lo que realmente se quiere, se necesita o se piensa. Estas personas se justifican continuamente, piden disculpas y muestran falta de confianza en sí mismos. Es difícil comprender lo que realmente están diciendo, lo que generará frustraciones y afectará a las relaciones sociales. A menudo, estas personas permiten ser dominadas, causando un detrimento en su autoestima.
  • Expresión verbal: poco fluida, entrecortada, el volumen es bajo. Realizan expresiones como "quizás", "supongo". etc.
  • Comunicación no verbal: rehuir la mirada, tener una postura recogida, movimientos nerviosos, etc.
  • Pensamientos: no molestar, no ofender, agradar a los demás, sentirse manipulado, etc.
  • Sentimientos/emociones: impotencia, culpabilidad, ansiedad, etc.


- Asertivo: permite "expresar los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos del individuo de una manera adecuada a la situación, respetando aquellas conductas en los demás y resolviendo los problemas inmediatos de la situación mientras se minimiza la probabilidad de problemas futuros." Vicente E. Caballo. Estas personas pueden expresarse sin ansiedad ni culpabilidad, haciéndose respetar y respetando a los demás. Como consecuencia tendrán relaciones sociales y autoestima equilibradas.
  • Expresión verbal: directa, firme, fluida, sin vacilaciones.
  • Comunicación no verbal: contacto ocular, postura relajada, gestos firmes.
  • Pensamientos: conocen sus derechos y los de los demás. Convicciones racionales.
  • Sentimientos/emociones: satisfacción, control emocional.
Los estilos de comunicación tienen sus raíces en el aprendizaje adquirido durante la infancia, mediante la observación a personas de referencia (padres, profesores, etc.) o mediante el resultado de la propia experiencia. Diferentes problemáticas de carácter psicológico o biológico o el estado emocional también pueden influir.

En cualquier caso, la asertividad se considera una habilidad que se puede entrenar. Y como cualquier habilidad, no es suficiente con conocer la teoría, es necesario practicar y practicar hasta que las nuevas pautas formen parte de nuestro repertorio conductual.

Los tratamientos enfocados en el entrenamiento en habilidades sociales intentan enseñar las técnicas más adecuadas para enfrentarse a diferentes situaciones sociales de forma adecuada. Estas técnicas se aprenderán mediante instrucciones, modelado, auto-observación  reforzamiento, role-playing etc. En este caso, la terapia de grupo resulta muy adecuada ya que observar comportamientos de otras personas y ser observado y reforzado enriquece y facilita el aprendizaje.

Una técnica que puedes realizar en tu casa cuando has vivido situaciones en las que no has actuado como te hubiera gustado es la siguiente:
  1. Describe el comportamiento que te ha producido sentimientos negativos.
  2. Expresa esos sentimientos negativos
  3. Propón alternativas que mejoren la situación y tus sentimientos.
Cuando lo tengas claro, puedes usar la técnica en cada situación para defender tus sentimientos de una forma asertiva.

¿Sabes cuales son tus derechos asertivos?
  1. Respeto y dignidad
  2. Tener/expresar sentimientos y opiniones
  3. Ser escuchado y tomado en serio
  4. Juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis decisiones
  5. Decir NO sin sentirme culpable
  6. Pedir lo que quiero, dándome cuenta de que pueden decir no.
  7. Cambiar
  8. Pedir información y ser informado
  9. Obtener aquello por lo que pagué
  10. Decidir no ser asertivo
  11. Ser independiente
  12. Decidir qué hacer con mis propiedades, cuerpo, tiempo, etc, sin violar los derechos ajenos.
  13. Tener éxito
  14. Gozar y disfrutar
  15. Descansar, aislarme
  16. Superarme, aun superando a los demás

miércoles, 2 de octubre de 2013

Relaciones viciadas

Entre las acepciones del verbo "viciar", en el diccionario de la Real Academia Española, se encuentran las siguientes:
  • Pervertir o corromper las buenas costumbres de vida.
  • Torcer el sentido de una proposición, explicándola o entendiéndola siniestramente.

Cuando una relación interpersonal se vicia se dan estos dos factores; 1. la relación ha dejado de ser lo que fue en un principio para entrar en una espiral de pensamientos y actos negativos hacia la otra persona 2. basados en malinterpretaciones de actos concretos.

Esta degradación suele darse en parejas sentimentales, pero también en relaciones familiares o laborales. 
Lo que suele ocurrir es que tomamos determinadas acciones del otro que no nos gustan y las extendemos a la totalidad de su persona. 
Por ejemplo, Pepe ha llegado tarde a su cita con María. Ella piensa que Pepe siempre llega tarde, que no la tiene en cuenta, que es un egoísta y un desconsiderado... pensamientos que van incrementando el malestar y el enfado. Otro ejemplo, Marta está trabajando en su ordenador, Juan le hace una pregunta y ella no contesta. Juan piensa que a ella sólo le importa su trabajo, que nunca le hace caso, que lo ignora, que no lo quiere, etc. Como consecuencia aumenta su tristeza. 
Si nos dejamos llevar por estos pensamientos nuestras acciones se verán influenciadas y obtendrán consecuencias sobre la relación con el otro.

Cuando extrapolamos determinados actos a la totalidad de la persona actuamos en base a este principio y todo lo que hace esa persona es "porque es malo", "porque me quiere hacer daño", "porque pasa de mí",... y obviamos parte de la realidad. Por ejemplo, Pepe ha llegado tarde porque se ha encontrado a su amigo de la infancia, que tanto tiempo hacía que no veía, y no porque tuviera una intención expresa de faltar a su cita con María. Con el tiempo, el comportamiento hacia el otro se vicia, y actuamos siempre enfadados, a la defensiva, esperando los ataques del otro, etc. Obviamente la otra persona responde en base a este comportamiento y a sus propios pensamientos. Finalmente, las muestras de cariño y los buenos momentos van desapareciendo.

Estos pensamientos tienen lugar cuando:
- la relación tiene un alto nivel de compromiso y exigimos lo que creemos merecer
- hemos tenido experiencias previas desagradables
- nos fijamos exclusivamente en lo negativo, obviando parte de la información
- damos por supuestos pensamientos de la otra persona, aunque ésta no lo haya manifestado
- no expresamos de forma asertiva lo que ese acto que nos ha molestado nos ha hecho sentir

Evidentemente hablamos de situaciones que por sí mismas no están evidenciado faltas de respeto, humillaciones, malos tratos o cualquier acto que pueda causar daño físico o psicológico. Por el contrario, se trata de distinguir aquello que realmente estamos malinterpretando y de hacer saber al otro cómo nos ha hecho sentir, siendo capaces ambos de llegar a acuerdos aceptables para los dos.

Si únicamente valoramos el acto y expresamos nuestro malestar de forma asertiva ("que hayas llegado tarde me ha hecho sentir que te has olvidado de mí"), damos la oportunidad al otro de dos cosas importantes: de que se explique y de que nos comprenda.

viernes, 12 de julio de 2013

Anatomía del enfado


Es el estado de ánimo más persistente y difícil de controlar. Cuando nos encontramos enfadados creamos un monólogo interno que lo alienta proporcionando argumentos para poder justificar el hecho de descargarlo sobre alguien.

La ira se asienta sobre el circuito de lucha-huida ya que el detonante del enfado es la sensación de hallarse amenazado (física o psicológicamente). La liberación de catecolaminas ayudarán a emprender la lucha o la huida (durante unos minutos) y la excitación adrenocortical mantiene al cerebro predispuesto a la excitación, cuando estamos enfadados cualquier estímulo nos afectará más de lo normal (durante horas o días). Cualquier emoción siguiente a la ira será más intensa de lo normal, y por tanto será mucho más fácil llegar a la violencia. (curso ascendente del enfado).

Foto: ANATOMÍA DEL ENFADO

Es el estado de ánimo más persistente y difícil de controlar. Cuando nos encontramos enfadados creamos un monólogo interno que lo alienta proporcionando argumentos para poder justificar el hecho de descargarlo sobre alguien.
La ira se asienta sobre el circuito de lucha-huida ya que el detonante del enfado es la sensación de hallarse amenazado (física o psicológicamente). La liberación de catecolaminas ayudarán a emprender la lucha o la huida (durante unos minutos) y la excitación adrenocortical mantiene al cerebro predispuesto a la excitación, cuando estamos enfadados cualquier estímulo nos afectará más de lo normal (durante horas o días). Cualquier emoción siguiente a la ira será más intensa de lo normal, y por tanto será mucho más fácil llegar a la violencia. (curso ascendente del enfado).

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA DISMINUIR EL ENFADO?
1) Darse cuenta de los pensamientos que desencadenan la primera descarga del enojo. Y tratar de hallar algún motivo para comprender mejor aquello que nos hace enfadar (reconsiderar)
2) Aplacar la excitación fisiológica en un entorno en el que no haya peligro de más situaciones irritantes. Y así frenar la escalada de pensamientos hostiles tratando de distraerse (dar un paseo, ver la TV, leer,...)

Expresar abiertamente la cólera no funciona porque incrementamos el malestar, prolonga el mal humor. Será más eficaz que reclamemos lo que consideremos oportuno cuando nos hayamos calmado y de una forma más asertiva.

Chogyam Trungpa, maestro tibetano dijo sobre el enfado "ni lo reprimas, ni te dejes arrastrar por él."

Extraido de "Inteligencia Emocional" de Daniel Goleman

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA DISMINUIR EL ENFADO?

1) Darse cuenta de los pensamientos que desencadenan la primera descarga del enojo. Y tratar de hallar algún motivo para comprender mejor aquello que nos hace enfadar (reconsiderar)
2) Aplacar la excitación fisiológica en un entorno en el que no haya peligro de más situaciones irritantes. Y así frenar la escalada de pensamientos hostiles tratando de distraerse (dar un paseo, ver la TV, leer,...)

Expresar abiertamente la cólera no funciona porque incrementamos el malestar, prolonga el mal humor. Será más eficaz que reclamemos lo que consideremos oportuno cuando nos hayamos calmado y de una forma más asertiva.

Chogyam Trungpa, maestro tibetano dijo sobre el enfado "ni lo reprimas, ni te dejes arrastrar por él."

Extraído de "Inteligencia Emocional" de Daniel Goleman