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miércoles, 2 de octubre de 2013

Relaciones viciadas

Entre las acepciones del verbo "viciar", en el diccionario de la Real Academia Española, se encuentran las siguientes:
  • Pervertir o corromper las buenas costumbres de vida.
  • Torcer el sentido de una proposición, explicándola o entendiéndola siniestramente.

Cuando una relación interpersonal se vicia se dan estos dos factores; 1. la relación ha dejado de ser lo que fue en un principio para entrar en una espiral de pensamientos y actos negativos hacia la otra persona 2. basados en malinterpretaciones de actos concretos.

Esta degradación suele darse en parejas sentimentales, pero también en relaciones familiares o laborales. 
Lo que suele ocurrir es que tomamos determinadas acciones del otro que no nos gustan y las extendemos a la totalidad de su persona. 
Por ejemplo, Pepe ha llegado tarde a su cita con María. Ella piensa que Pepe siempre llega tarde, que no la tiene en cuenta, que es un egoísta y un desconsiderado... pensamientos que van incrementando el malestar y el enfado. Otro ejemplo, Marta está trabajando en su ordenador, Juan le hace una pregunta y ella no contesta. Juan piensa que a ella sólo le importa su trabajo, que nunca le hace caso, que lo ignora, que no lo quiere, etc. Como consecuencia aumenta su tristeza. 
Si nos dejamos llevar por estos pensamientos nuestras acciones se verán influenciadas y obtendrán consecuencias sobre la relación con el otro.

Cuando extrapolamos determinados actos a la totalidad de la persona actuamos en base a este principio y todo lo que hace esa persona es "porque es malo", "porque me quiere hacer daño", "porque pasa de mí",... y obviamos parte de la realidad. Por ejemplo, Pepe ha llegado tarde porque se ha encontrado a su amigo de la infancia, que tanto tiempo hacía que no veía, y no porque tuviera una intención expresa de faltar a su cita con María. Con el tiempo, el comportamiento hacia el otro se vicia, y actuamos siempre enfadados, a la defensiva, esperando los ataques del otro, etc. Obviamente la otra persona responde en base a este comportamiento y a sus propios pensamientos. Finalmente, las muestras de cariño y los buenos momentos van desapareciendo.

Estos pensamientos tienen lugar cuando:
- la relación tiene un alto nivel de compromiso y exigimos lo que creemos merecer
- hemos tenido experiencias previas desagradables
- nos fijamos exclusivamente en lo negativo, obviando parte de la información
- damos por supuestos pensamientos de la otra persona, aunque ésta no lo haya manifestado
- no expresamos de forma asertiva lo que ese acto que nos ha molestado nos ha hecho sentir

Evidentemente hablamos de situaciones que por sí mismas no están evidenciado faltas de respeto, humillaciones, malos tratos o cualquier acto que pueda causar daño físico o psicológico. Por el contrario, se trata de distinguir aquello que realmente estamos malinterpretando y de hacer saber al otro cómo nos ha hecho sentir, siendo capaces ambos de llegar a acuerdos aceptables para los dos.

Si únicamente valoramos el acto y expresamos nuestro malestar de forma asertiva ("que hayas llegado tarde me ha hecho sentir que te has olvidado de mí"), damos la oportunidad al otro de dos cosas importantes: de que se explique y de que nos comprenda.

miércoles, 26 de junio de 2013

Relaciones de parejas: cuando termina el enamoramiento... (II)

La semana anterior comencé a hablar sobre las fases del amor en una relación de pareja y de lo importante que es trabajar la reciprocidad y la comunicación. Así que hoy toca remangarse para ponernos a trabajar en nuestras relaciones.
Es importante recordar que lo que generalmente mantiene el problema es intentar cambiar al otro. La solución pasa por el esfuerzo en común, no por las habilidades individuales, ya que nos encontramos ante dos personas con necesidades diferentes, estilos diferentes de resolver problemas. Si sólo usamos nuestros propios criterios, ignorando los de nuestro compañero, causaremos insatisfacción. 
Para recibir, primero hay que dar.

Reciprocidad

Supone una correspondencia mutua y aparece como resultado de la sensibilidad a las peticiones del cónyuge y del mutuo refuerzo de las conductas gratificantes. La reciprocidad se va retroalimentando como si se tratará de un círculo vicioso, en este caso positivo. 

Lo mismo pasaría con las conductas coercitivas o degradantes. En este caso estaríamos hablando de un círculo vicioso negativo.

¡Recuerda! Las gratificaciones pueden ser expresiones verbales, conductas afectivas o acciones.

Para practicar en casa: 1. Escribir en tarjetas (de diferente color para cada persona) demandas específicas de gratificaciones que nos gustaría recibir. Meterlas en una cajita. 2. Cuando a uno de los dos le apetezca gratificar al otro, acudirá a la caja y buscará una demanda que crea que puede satisfacer. 3. Rellenar contínuamente la cajita con nuevas demandas.

Comunicación



Es común quejarse de la falta de comunicación. Nos hace sentir muy frustrados la sensación de que nuestra pareja no nos comprende o no nos escucha.


Es fundamental:
- Darse cuenta y reconocer los mensajes de la pareja: qué siente, qué pretende.
- Desarrollar una respuesta adecuada, teniendo en cuenta las posibles consecuencias.
- Tener en cuenta el lugar, el momento y la expresión verbal más adecuada
- Dar gratificaciones verbales, no darlas por supuestas.
- Agradecer las gratificaciones recibidas, la ausencia bloqueará el círculo.
- Saber pedir cuando tenemos necesidades.
- Expresar los sentimientos negativos, normalizarlos. Puede generar cambios positivos.
- Empatizar, reconoce lo que puede estar sintiendo el otro.

Otras estrategias

- Planificar y redistribuir el tiempo libre individual y en pareja.
- Resolver problemas entre los dos: generar soluciones posibles, decidir entre los dos, evaluar los resultados.
- Negociar acuerdos sobre conductas deseadas, hacer algo por el otro. Ambos deberán salir ganando.