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miércoles, 23 de octubre de 2013

El género masculino, las emociones y los trastornos afectivos.

Hoy en día la mayoría estamos concienciados sobre cómo se ha organizado la sociedad en cuanto al género masculino y femenino. En muchos contextos la mujer ha sido relegada a un segundo plano dada la baja consideración que se le ha tenido; el sexo débil.

Sin embargo, de esta estructura también han salido malparados los hombres. Desde su infancia se les ha enseñado que no deben expresar sus emociones y que tienen que mantenerse fuertes y seguros. Según Sánchez Núñez et al. "los chicos se especializan en minimizar las emociones relacionadas con la vulnerabilidad, la culpa, el miedo y el dolor". No han recibido la misma educación emocional que las niñas, por lo que hoy muchos hombres carecen del conocimiento, la atención, la accesibilidad y el uso de sus propias emociones y son poco hábiles en el manejo de las emociones de los demás..

Aunque actualmente los roles sexuales están cambiando, aun quedan muchas generaciones que se mantienen incapaces de entender y expresar lo que les pasa a nivel emocional.

Ésta podría ser una de las explicaciones por las que los datos estadísticos muestran siempre a la mujer como mayor afectada en los trastornos afectivos: si los hombres no tienen capacidad para reconocer y expresar qué les pasa por dentro, a nivel emocional, difícilmente van a poder acudir a un profesional. No conectarán con su problema y además tendrán miedo a que los demás piensen que son "débiles" o están "trastornados" por acudir a un profesional de la salud mental.

¿Cómo expresan la depresión los hombres?

El National Institute of Mental Health (NIMH) recuerda que tanto los hombres como las mujeres pueden desarrollar síntomas depresivos. Mientras las mujeres refieren sentimientos de tristeza y culpabilidad, ellos suelen aquejarse de fatiga, irritabilidad, pérdida de interés en el trabajo y pasatiempos favoritos y problemas de sueño. 
Algunos hombres tienden a ocultar su depresión mediante el consumo de drogas o alcohol y otros mediante la obsesión por el trabajo.

Síntomas de ansiedad en los hombres

En la actualidad, debido a la época de crisis que estamos viviendo, los trastornos de ansiedad han aumentado sobre todo en hombres.

El sexo masculino expresa su ansiedad mediante preocupaciones excesivas, somatizaciones (dolores de cabeza o abdominales), problemas digestivos, del sueño y del deseo sexual.


Consecuencias negativas

El problema viene cuando aparece una crisis de ansiedad, un ataque de pánico o un sufrimiento prolongado que interfiere con la vida laboral, social o afectiva y no saben por qué ha pasado. No son capaces de reconocer qué situación o qué pensamientos han provocado ese estado emocional y, por tanto, resultará más difícil reaccionar y actuar frente a la situación.



No obstante, las nuevas generaciones están a tiempo de beneficiarse de una educación más igualitaria entre hombres y mujeres y de una nueva concepción de la salud mental para todas las personas, independientemente del sexo, la edad o la problemática psicológica. Todos deberíamos beneficiarnos de los avances en psicología.

Referencias:

- Sánchez Núñez, M. T. et al. ¿Es la inteligencia emocional una cuestión de género? Socialización de las competencias emocionales en hombres y mujeres y sus implicaciones. Revista electrónica de investigación psicoeducativa. ISSN 1696-2095. Nº 15, vol 6 (2) 2008, pp: 455-474

miércoles, 16 de octubre de 2013

Ataque de pánico

¿Alguna vez has tenido miedo a tener miedo o miedo a perder el control, a morir, a no poder escapar o a que si te pasa algo nadie podrá atenderte? 
Además, ¿estos pensamientos van acompañados de un aumento cardíaco, una sensación de ahogo, sudoración, temblores, mareos, etc.?

Al haber tanta sintomatología física, es común que las personas que han sufrido una crisis de este tipo acudan a los servicios de urgencias creyendo que se trataba de un ataque cardíaco. Sin embargo, nos encontramos, según el DSM IV-R, ante un ataque de pánico o crisis de angustia.

Estas crisis pueden ser inesperadas y ocurrir en cualquier situación o pueden ir asociadas a situaciones en las que se percibe una imposibilidad de escape, de ayuda o de inseguridad (agorafobia). Finalmente las personas que han sufrido estas crisis terminan por evitar estas situaciones, limitando sus salidas a lugares muy concretos y cercanos a su hogar, donde puedan sentirse seguros, y normalmente acompañados de personas de confianza.
Las personas que desarrollen un trastorno de angustia, vivirán con miedo a sufrir otro ataque y a las posibles consecuencias que éste pueda tener sobre su salud, cambiarán su comportamiento para evitar estas situaciones y probablemente desarrollarán síntomas depresivos.
Angustia, miedo, ahogo, pérdida de control,...
¿Por qué ocurren estas crisis? Como en la mayoría de trastornos mentales, se cree que puede existir una predisposición genética a desarrollarlo y factores ambientales que precipitan la aparición, como eventos percibidos como estresantes.
Es más común en mujeres que en hombres y suele aparecer hacia el inicio de la edad adulta.

Tratamientos: Hasta ahora los tratamientos que se han demostrado más efectivos a nivel farmacológico son los antidepresivos y a nivel psicológico la terapia cognitivo-conductual (TCC).

La TCC tratará de incidir en:
- la conducta, realizando exposiciones a las situaciones temidas y entranamientos para controlar la ansiedad.
- los pensamientos, realizando una reestructuración cognitiva para controlar los pensamientos catastróficos y reconocer de forma realista la ansiedad.

Sin embargo, con la llegada de las terapias de tercera generación, y concretamente con la terapia de aceptación y compromiso (ACT), se considera que los tratamientos enfocados a la aceptación de aquello que no se puede cambiar, como el miedo en este caso, son más eficaces que aquellos que tratan de controlar lo que incomoda. Desde este punto de vista se intentará que la persona desconecte del contenido de los eventos privados, es decir que entienda sus pensamientos como lo que son, pensamientos, y no como formas a través de las cuales actuar. Y por otro lado, se incidirá en la recuperación de los valores propios de la persona para volver a encarrilar su vida y dirigirla hacia aquello que realmente le importa.

Referencias:

- Espada et al. Exposición en vivo y técnicas cognitivo-comportamentales en un caso de ataques de pánico con agorafobia. Int J Clin Health Psychol, Vol. 7, Nº 1