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miércoles, 26 de marzo de 2014

La importancia de las tareas para casa

Si alguna vez habéis acudido a un psicólogo, y si éste es bueno, os habrá prescrito la realización de diferentes tareas para casa. Al principio, puede parecer extraño y dar la sensación de que nos están mandando deberes como si fuéramos niños.

Sin embargo, este tipo de prescripciones son fundamentales para que la terapia avance de forma positiva, ya que:

- Fomenta la implicación del paciente en la resolución de sus problemas.
-Los patrones de comportamiento nuevos y las técnicas de afrontamiento requieren entrenamiento.
- Ayuda a tomar conciencia de que hay que responsabilizarse de los actos propios.
- Rompe con el círculo de actuaciones evitativas (quedarse en casa, rumiación de pensamientos, etc.) y sentimientos depresivos (tristeza, culpabilidad, frustración, etc.).
- Aumenta la sensación de control sobre uno mismo y sobre la situación.
- Aumenta la percepción de autoeficacia.


Diferentes tipos de tareas:
Vintage pluma estilográfica 4
- Completar autorregistros para facilitar la evaluación.
- Realización de actividades agradables.
- Entrenamiento en nuevas habilidades como la relajación, la asertividad.
- Actividades dirigidas a profundizar en determinadas experiencias: escritos, registrar cómo actuamos/sentimos ante diferentes situaciones.
- Pautas de higiene del sueño.
- etc.

Es importante que el paciente entienda que no existen soluciones mágicas, que los problemas no se solucionan de un día para otro y que cambiar los hábitos conductuales, los pensamientos distorsionados y los sentimientos dolorosos requiere un esfuerzo importante. El profesional tratará de identificar qué está siendo perjudicial para el paciente, para ello lo evaluará en profundidad y una vez elaborada una hipótesis de trabajo planificará un tratamiento adecuado para él. 
Es tarea del psicólogo saber qué procedimientos funcionarán mejor para cada problemática, realizar tareas de investigación y actualización sobre los tratamientos novedosos y eficaces y provocar la motivación adecuada en el paciente para iniciar el tratamiento. Pero también es muy importante que la persona que acude pidiendo apoyo psicológico sepa que va a tener que implicarse y participar en su proceso de cambio. El profesional le dirá el cómo; qué estrategias de afrontamiento usar, cómo modificar sus pensamientos y conductas desadaptativas y estará en mano del paciente saber aprovecharse de los conocimientos que le presta el psicólogo.

Es importante que confíes en el profesional que te está atendiendo, siempre y cuando sepas que dispone la formación adecuada. Déjale hacer su trabajo y permítele que te enseñe de la mejor forma posible.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Enfrentarse al miedo o salir de la zona de confort.

En ocasiones tenemos la fortuna de disfrutar de experiencias inesperadas, que no entraban dentro de nuestros planes y que si las hubiéramos imaginado en otro momento no esperaríamos haber actuado como realmente lo hemos hecho.

La vida nos pone ante circunstancias que requieren de una respuesta inmediata. Si en frío nos planteamos cómo afrontaríamos una situación nueva y complicada nuestros pensamientos nos llevarían directamente hasta nuestros miedos e inseguridades más profundas; "yo no podría hacer eso", "nunca podría superar una situación así", "no soy lo suficientemente fuerte",... Sin embargo, cuando nos encontramos frente a unos acontecimientos que exigen una acción por nuestra parte no nos queda más remedio que enfrentarnos a ello y tomar una dirección. Si escogemos dejarnos llevar por nuestros pensamientos o emociones, lo más probable es que nos paralicemos o que no afrontemos los hechos con éxito. No obstante, todas las personas disponemos de diferentes recursos internos y externos que nos pueden ayudar a superar el suceso en cuestión.
  • Por recursos externos nos referimos a aquellas ayudas que no dependen de nosotros, provienen de fuera: apoyo social (familia, amigos), institucional (servicios sociales, educación, sanidad) o material (economía, hogar, objetos que nos facilitan la vida).
  • Por recursos internos entendemos aquellos puntos fuertes personales que nos permiten adaptarnos y afrontar con éxito nuestro día a día: habilidades sociales, resiliencia, salud, simpatía, autocontrol, etc.
Es posible que no conozcamos todos los recursos de los que disponemos y que el hecho de tener que responder a una situación concreta haga que recuperemos esa herramienta escondida. Todos tenemos un amplio abanico de recursos disponible, sólo debemos encontrar el momento adecuado para ponerlos en marcha y entrenar su manejo para mejorar su uso y aplicación.

Me gustaría poner un ejemplo:

"Por primera vez me propuse escalar una montaña. Es algo que nunca antes me había planteado. Sólo pensarlo me imaginaba la altura, la alta probabilidad (sólo plausible en mi cabeza) de caerme, o a mí misma paralizada sin poder avanzar hasta la cumbre. El simple hecho de dar el paso y tomar la determinación de emprender esa aventura es la decisión más importante para que todo lo demás vaya rodado. Una vez que has empezado es más difícil dar marcha atrás. Aún así, a medio camino pueden aparecer obstáculos que reactiven nuestras inseguridades más arraigadas: no encontrar un buen apoyo para los pies, pensar que el arnés y la cuerda no son un buen método de seguridad, una pared un poco más inclinada de lo esperable, no confiar lo suficiente en mi equilibrio o en mi fuerza, observar con angustia todo lo que aún queda por recorrer.No obstante desde el primer momento en que opté por escalar todos los recursos de los que yo disponía se pusieron en marcha: mi entorno social me animó, se encargó de recordarme mis fortalezas, de asegurarme que estarían allí para apoyarme. Además disponía de un buen mecanismo de seguridad que me sujetaba e impedía que cayera precipitadamente. En el tramo en que más insegura me sentía tuve fuertes intenciones de tirar la toalla, de retroceder y darlo por imposible. Sin embargo, ese momento fue cuando más refuerzos recibí: me animaban a seguir, me aseguraban que me veían capaz de continuar, me aconsejaban en qué lugar podría apoyarme mejor, qué movimientos facilitarían mi recorrido. Este apoyo social, que es fundamental, me ayudó a desactivar mis miedos y activar todos mis recursos personales: mi capacidad física, la confianza en mí misma, la necesidad de superación, la exigencia, la voluntad, la motivación, el deseo de ver cumplido mi objetivo,...Llegué al final de mi camino, emocionada por haber cumplido algo que para mí suponía un reto personal, cumplí mi meta y no hay nada más satisfactorio que llevar a término nuestros propósitos."
icaro 


Evidentemente, mejorar la técnica y los resultados implicaría motivación, constancia y voluntad pero el paso más difícil es tomar la firme decisión de empezar.

jueves, 10 de octubre de 2013

Liderar equipos de personas.

Nadie dijo que llevar un grupo de personas fuera fácil... pero cada vez contamos con más información y recursos que nos ayudan a afrontar este tipo de situaciones.

Hoy sabemos que para dirigir un grupo de trabajo es fundamental reconocer que ese grupo se compone de personas y no de simples peones como en la época industrial. Luego, ese grupo funcionará a partir de múltiples relaciones personales. Quien esté a cargo de estos profesionales deberá contar con un amplio abanico de habilidades sociales, una elevada inteligencia emocional y una muy buena capacidad de resolución de conflictos.

Tips para liderar de forma óptima:

- Conocer a los compañeros de trabajo: sus ideas, sus opiniones, sus necesidades, sus problemáticas, etc. Del mismo modo que observamos y evaluamos una pieza de un motor que no funciona para comprender qué está fallando, deberíamos preguntarnos por qué una persona de nuestro equipo no parece trabajar todo lo que debiera.
Algunas preguntas que pueden ayudarnos:
  1. ¿Siente motivación por su trabajo?
  2. ¿Qué preocupaciones laborales tiene?
  3. ¿Qué necesidades?
  4. ¿Tiene la formación suficiente?
  5. ¿Existe algún conflicto entre compañeros?
  6. ¿Se siente valorado?
  7. ¿Conozco su opinión sobre la tarea que estamos llevando a cabo?

- Realizar críticas constructivas y no destructivas:
"¿Ese trabajo te ha costado tanto tiempo? Pareces un principiante."
"Estaría bien que trataras de mejorar el programa. Necesitamos que se haga en menos tiempo"
Es positivo que sepamos decir lo que no está bien hecho, pero siempre de una forma asertiva. El mecanismo es simple: apuntar qué está mal concretamente y, si es posible, cómo podría ayudar a resolverse. Sin calificativos, sin juzgar.

- Reforzar los aspectos positivos: Es importante saber decir qué no se ha hecho bien y por qué pero también lo es saber decir qué se ha hecho bien y felicitar por ello. Esto favorecerá que esa persona sepa que hace bien su trabajo, la línea por la que debe seguir trabajando y, por supuesto, elevará su autoestima y su motivación.

- Hacerles sentir parte del proyecto: cómo no tratamos con simples peones, es necesario que las personas sepan cuáles son los objetivos principales y las estrategias necesarias para las que están trabajando. Será fundamental hacerles participar en los proyectos; pedir opiniones e ideas, implicación y proactividad. Escuchar.

- Evaluar todas las piezas que hacen que funcione el engranaje: Cargar las responsabilidades de forma justa y equilibrada sobre cada una de ellas. Observar cómo puede mejorar cada parte para no tener que presionar únicamente sobre una de ellas.

- Compartir información: sobre técnicas para mejorar, sobre datos necesarios para ser más competitivo, sobre los demás departamentos, sobre la competencia, etc.

viernes, 19 de julio de 2013

Tener un alto nivel de expectativas


En un estudio Snyder observó que el único factor responsable del distinto rendimiento académico de estudiantes con similar aptitud intelectual parece ser su nivel de expectativas.

Toma nota de las características de aquellos que tienen un alto nivel de expectativas, te será útil tanto para el rendimiento académico como laboral, deportivo, personal, etc.

Son las siguientes:

  • capacidad de motivarse a sí mismos
  • capacidad de proponerse objetivos elevados sabiendo lo que deben hacer para alcanzarlos
  • capacidad de sentirse lo suficientemente diestros como para encontrar la forma de alcanzar sus objetivos
  • capacidad de asegurarse de que las cosas irán mejor cuando estén atravesando una situación difícil
  • capacidad de ser bastante flexibles como para encontrar diferentes formas de alcanzar sus objetivos, o de cambiarlos si no funcionan
  • capacidad de descomponer una tarea compleja en otras más sencillas

miércoles, 3 de julio de 2013

La metáfora del jardín

Todos, en el transcurso de nuestras vidas, necesitamos metas que perseguir, ir cumpliendo pequeños objetivos que nos acerquen a nuestro fin. Nos aporta estabilidad, seguridad, una guía que nos ayuda a crear nuestro propio camino.
Las metas se definirán según los valores, que son personales. Cada uno de nosotros damos importancia a diferentes aspectos, dependiendo de nuestras necesidades o experiencias. Por lo tanto, nadie podrá decidir por nosotros qué es importante en nuestra vida, qué es prioritario en nuestra jerarquía de valores o qué es merecedor o no de nuestro esfuerzo. 
Quizá para una persona será fundamental dedicar gran parte de su tiempo a su carrera profesional y para otra lo más importante será la crianza de sus hijos. Para uno puede ser imprescindible disfrutar en cada momento y para otro lo será ayudar a los demás a tener una mejor vida.

A veces, por determinados obstáculos que se nos van presentando, olvidamos qué es lo que queremos realmente. Nos obcecamos en "ser felices" y para ello tratamos de eliminar nuestros miedos, obsesiones, preocupaciones,... sin darnos cuenta que lo que realmente estamos haciendo es focalizar toda nuestra atención en ello dejando de lado lo que verdaderamente queremos hacer.

Una pregunta útil para reorientarnos es la siguiente: ¿Cómo te gustaría que te recordaran el día de tu entierro? qué características, qué logros, qué hechos te gustaría que recalcaran sobre ti. Piensa en ello, y decide qué puedes hacer para mantenerte en esa línea.

Kelly G. Wilson y M. Carmen Luciano Soriano plantean la metáfora del jardín para tratar de poner a las personas en contacto con lo que realmente importa en su vida.
Metáfora del Jardín
Supón que eres un jardinero que amas tu jardín, que te gusta cuidar de tus plantas, y que nadie más que tú tiene responsabilidad sobre el cuidado de tus plantas. 
Supón que las plantas son como las cosas que quieres en tu vida, y piensa: ¿cuáles son las plantas de tu jardín? ¿cómo ves las plantas como jardinero? ¿tienen flores, huelen bien, están frondosas? ¿Estás cuidando las plantas que más quieres como querrías cuidarlas?...
Claro que no siempre dan las flores en el lugar que quieres, en el momento que lo deseas; a veces se marchitan a pesar del cuidado; la cuestión es cómo ves que las estás cuidando, ¿qué se interpone en tu camino con las plantas, en su quehacer para con ellas? Quizás estés gastando tu vida en una planta del jardín. En los jardines crecen malas hierbas. Imagina un jardinero que las corta tan pronto las ve, pero las malas hierbas vuelven a aparecer y nuevamente el jardinero se afana en cortarlas y así abandona el cuidado del jardín para ocuparse de ese problema. No obstante, las malas hierbas, a veces, favorecen el crecimiento de otras plantas, bien porque dan espacio para que otras crezcan, bien porque hacen surcos. Puede que esa planta tenga algún valor para que las otras crezcan. A veces las plantas tienen partes que no gustan pero que sirven, como curre con el rosal que para dar rosas ha de tener espinas.
Cualquier jardinero sabe que el crecimiento de sus plantas no depende de su estado de ánimo, sino que cada planta requiere un cuidado sistemático y apropiado y a pesar de ello, nadie puede garantizar el resultado completo con cada planta,... Quizá al jardinero le gustase que el cuidado de una planta diese a la luz una planta con un número de flores blancas de un tamaño preciso, en un tiempo concreto. Pero el jardinero sabe muy bien que la planta puede ofrecer otras flores distintas, en menor número y desprendiendo un olor menos agradable que el deseado, o quizá más. No es algo que el jardinero pueda controlar. La cuestión es si a pesar de ello valora el cuidado de esas plantas. A veces puede impacientarse si la planta tarda en crecer o lo que crece inicialmente no le gusta. Si el jardinero arrancara de cuajo lo plantado y pone otra semilla, nunca verá crecer la planta, y su vida girará sólo en poner semillas sin llegar a vivir cada momento del crecimiento. Otra opción es seguir cuidando las plantas, con lo que ofrezcan en cada momento. 



Pueden surgir varios planteamientos si extrapolamos las plantas de la metáfora a las diferentes áreas de nuestra vida. 

¿Qué se te ocurre? ¿identificas las plantas de tu jardín? ¿te has olvidado de regar alguna? ¿dedicas todo tu tiempo a cuidar tan sólo una? ¿dejas crecer las semillas que plantaste?

¿Estás contento con el cuidado de tu jardín?

Referencias: 
- Wilson, K. G. y Luciano, M. C. (2002): Terapia de Aceptación y Compromiso. Un tratamiento conductual orientado a los valores. Madrid: Pirámide.

miércoles, 5 de junio de 2013

Indefensión aprendida

"Haga lo que haga, no va a servir de nada","No puedo controlar la situación"

Hemos oído estas frases en múltiples ocasiones, sin embargo muchas veces no entendemos cómo alguien puede limitar su comportamiento a no hacer nada. Tendemos a pensar que en realidad no le da la gana hacer nada. Sin embargo, hay que evaluar cada situación con lupa y observar que factores están influyendo en esa persona para que no pueda avanzar y salir de esa situación que le mantiene acorralado. Pueden existir múltiples factores, pero hoy trataré de explicar uno en concreto, la indefensión aprendida.

La teoría de la indefensión aprendida o desesperanza, fue desarrollada por Martin Seligman a partir de un estudio con perros. Un grupo de perros fue estimulado con descargas eléctricas sin disponer de ningún tipo de mecanismo por el que controlar o escapar de esta situación aversiva. Esto llevo a los animales a no poder predecir ni controlar la situación, por lo que aprendieron a no reaccionar de ninguna manera, aun proporcionándoles herramientas para hacerlo. Esto les costó una enorme dificultad para aprender nuevas tareas en las que sí se ofrecían recursos para controlar la situación. El déficit se plasma tanto a nivel motivacional (las recompensas nunca llegan), a nivel cognitivo (dificultad en el aprendizaje) y a nivel emocional (ansiedad, miedo, depresión,...).

Esta teoría, aunque basada en animales, se ha atribuido a diferentes situaciones en humanos.  Algunos ejemplos:

- Depresión: algunos síntomas depresivos podrían estar asociados a la indefensión aprendida. Aunque ésta, a su vez, será más o menos grave dependiendo del estilo atribucional de la persona. Si ésta tiende a atribuir los estímulos del ambiente a factores estables (esto siempre va a ser así) , globales (todo va a ser así) e internas (es mi culpa, no valgo lo suficiente) la indefensión será mayor.
- Mujeres víctimas de violencia de género: Walker, aplicó la teoría de Seligman para explicar la incapacidad de las mujeres para salir de la situación de maltratos. Como en el caso de la depresión influyen otros elementos, como el miedo por ejemplo, sin embargo se ha considerado un buen factor para explicar la dificultad en la toma de decisiones para abandonar la relación.
- Desempleo: la situación actual de desempleo de larga duración, está produciendo distintos efectos psicosociales en los afectados, entre ellos la desesperanza. Aunque aquí no estaría relacionada con factores atribucionales internos como en la depresión, si no con factores externos (la culpa no es mía, sino de la situación actual de crisis).

En este vídeo, una profesora induce a sus alumnos en pocos minutos la indefensión aprendida:



¿Cómo se puede salir de esta situación?

- Busca apoyo social: siempre es importante.
- Refuerza todos tus comportamientos positivos: reconoce tus logros y prémiate por ello, cuéntaselo a los demás, siéntete orgulloso.
- Haz una lista de todo lo que has conseguido hasta ahora: busca los éxitos y recuerda cómo sucedió todo, qué hiciste, cómo era la situación, etc.
- Repasa tu forma de atribuir causas a las diferentes situaciones: internas (no valgo lo suficiente)/externas (la situación actual es muy complicada), globales (nada me sale bien)/específicas (esta tarea no se me da bien, pero la otra se me da realmente bien) y estables (siempre será igual)/inestables (hoy no me ha ido bien, pero mañana irá mejor).


Referencias:

- Antonio Escudero Nafs, Cristina Polo Usaola, Marisa López Gironés, Lola Aguilar Redo. La persuasión coercitiva, modelo explicativo del mantenimiento de las mujeres en una situación de violencia de género. I: Las estrategias de la violencia. Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq.  n.95 Madrid jul.-sep. 2005.
- http://www.ub.edu/dppss/psicamb/uni4/4842.htm
- http://www.copmadrid.org/webcopm/publicaciones/trabajo/1993/vol1/arti5.htm

miércoles, 22 de mayo de 2013

Método de estudio: cuida tus hábitos y tu cerebro.

Es época de exámenes, es momento de repasar todo lo aprendido durante el curso en unos pocos días. ¿Tienes buenos hábitos de estudio? ¿Mimas a tu cerebro?

TIPS básicos para el estudiante:

1. Escoge un lugar apropiado para estudiar:
  • Busca un lugar de trabajo despejado y ordenado. Si no estamos muy motivados hacia la tarea nos llamará la atención el más ridículo de los detalles, así que debemos eliminar todo tipo de posibles distracciones.
  • Ten cuidado con estas fechas, hace muy buen día para ir a la playa o al río, pero no te engañes, por mucho que te lleves los apuntes no vas a poder mantener tu atención!
2. Programa un horario: 
  • Busca las mejores horas en las que puedes concentrarte y marca un tiempo determinado que vas a dedicar exclusivamente al estudio. Deja unos 10 minutos de descanso cada hora, y respeta los tiempos para comer. Eso sí, sé rígido con los horarios; si te has propuesto comenzar a las 9, empieza a las 9, y no 5 minutos más tarde. 
  • Evita mirar el facebook antes de ponerte a estudiar, o ver un poco la tv,... recuerda que cuanto más lo pospongas más pereza te va a dar y antes perderás la motivación.
3. Mantén la motivación:
  • Focaliza tu atención en el objetivo principal. ¿Qué recompensa te aportará haber aprobado? pasar de curso, conseguir una plaza en una función pública, demostrarte a ti mismo que eres capaz de adquirir todos esos conocimientos, etc.
  • Confía en tus capacidades, sí de verdad estás siendo constante en tu estudio puedes conseguirlo.
4. Cuida de tu cerebro:
  • Nuestro cerebro consume el 20% de las calorías ingeridas, así que vamos a tener que alimentarnos bien porque estudiar también requiere de energía. Necesitaremos glucosa (verduras, frutas, cereales, etc.) para potenciar la energía, omega3 (pescado azul, semillas, frutos secos, etc.) para favorecer la memoria y vigilar el consumo de cafeína, aunque nos mantiene despejados, puede crear ansiedad y dolor de cabeza.
  • Olvídate de estudiar muchas horas seguidas y hasta las tantas de la madrugada. Tu cerebro necesita tomarse descansos. No podemos mantener la atención durante tanto tiempo. Sobre todo, no te pases la noche estudiando porque tu cerebro necesita asimilar la información que ha adquirido durante el día, y esto lo hará mientras duermes.
5. Método de estudio:
  • Organízate por temas, sepáralos con clips o por carpetas; no te lleves todo el material de golpe porque sólo el hecho de ver la montaña de apuntes que nos queda por estudiar nos puede causar una gran sensación de agobio.
  • Realiza muchos esquemas, te ayudarán a comprender la información. Además te servirán para el repaso final. 
  • Usa colores para marcar, subrayar, señalar. Puede ser útil como técnica mnemotécnica. 
  • Usa tu imaginación para tratar de entender más allá aquello que te están explicando.
  • También puedes estudiar en grupos de trabajo; una vez que hayáis repasado por vuestra cuenta, podéis juntaros para plantear dudas, explicaros el uno al otro el temario, etc.




Ya sabes...mantén la motivación, la voluntad y la constancia. 
¡A por ello!

miércoles, 3 de abril de 2013

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy

La procrastinación es evitar responsabilizarse de una tarea posponiendo su realización. Dejar para mañana (o  Dios sabe cuándo) lo que podrías hacer hoy. Nadie se libra de tener que realizar esas actividades que nos causan miedo, ansiedad o simplemente aburrimiento. Es común en las personas dejar una tarea aparcada "para cuando tenga tiempo" y retrasarla, retrasarla y retrasarla hasta que no quede más remedio hacerla o hasta que hayamos perdido la oportunidad. 
Para ello nos ponemos trampas de todos los tipos: primero me tomaré un café para despejarme, veré un poco la tele para relajarme, quiero hacer esto antes de lo otro, no encuentro el momento perfecto, etc. 
Se trata de tareas que no disfrutamos, tareas para las que creemos no tener habilidad, tareas confusas o mal definidas o tareas que se han presentado de forma imprevista.



¿Qué causa la procrastinación? 

- Exceso de confianza: con anterioridad ha tenido éxito en la consecución de sus actividades y posterga las que le aburren o no le motivan porque piensa que le sobrará tiempo o será facilísimo. Pero hay que tener cuidado, pues esto puede volverse en su contra: pueden ocurrir situaciones que no preveíamos o puede ser más difícil de lo que esperábamos.
- Falta de confianza: no creemos que podamos realizar con éxito la tarea porque nos falta seguridad, ya sea porque no sabemos exactamente qué tenemos que hacer o porque no creemos en nuestra capacidad para realizarla con éxito y tememos el fracaso.

En ambos casos se deduce una falta de motivación. Y se podría decir que la motivación se mueve de forma inversa a la procrastinación. Hay personas que tienen el maravilloso talento de automotivarse. Pero la mayoría necesitamos un poquito de ayuda. 

¿Cómo podemos aumentar la motivación?

Aumentar: las expectativas respecto a la consecución de los objetivos ("Confío en que lo voy a conseguir") y la valoración del resultado que se pretende conseguir ("será un gran éxito y me supondrá una gran gratificación haber terminado esta tarea").
Disminuir: la impulsividad (controla tus respuestas automáticas y céntrate en tus prioridades) y la demora de la satisfacción (no retrases la posibilidad de culminar tu objetivo y recompensa tus esfuerzos).


Consejos útiles:

  • Definir las tareas con mayor exactitud: evitará que tengamos esa sensación de no saber qué hacer exactamente o no saber por dónde empezar. Si es necesario podemos desarrollar un plan de acción. Si te ves abrumado: ve paso a paso.
  • Si no sabes ni cómo definir: pide ayuda, infórmate.
  • Tratar de hacerlas de forma divertida: si la tarea en cuestión nos resulta aburrida podemos intentar amenizarla introduciendo aspectos que nos resulten agradables (escuchar música, probar materiales nuevos, buscar compañía, etc.)
  • Confiar en uno mismo: es fundamental creer en nuestras posibilidades (¡sí puedo!). Y si fallamos no pasa nada, todos nos equivocamos pero por suerte también aprendemos. En alguna parte leí que Keith Richards de los Rolling Stones dijo algo así como que tocaba y tocaba hasta dar con el error adecuado. Porque de todos los errores podemos extraer nueva información sobre cómo es mejor avanzar hacia nuestros objetivos.
  • Quién no arriesga no gana: no tengas miedo, si dejas pasar mucho tiempo puedes perder la oportunidad. Es más gratificante un objetivo cumplido que quedarse en la zona cómoda donde nada malo (ni bueno) puede pasar.
  • Sé claro, toma decisiones y comunícalas. El hecho de hacerlo público te "obliga" a cumplir con ello.
  • Organiza tu tiempo, prioriza tus necesidades. Si lo que pasa es que no sabes en qué momento ubicar la tarea ponle fecha y hora, y cumple con ello.


Es fundamental reconocer que a veces procrastinamos así que identifica aquellas tareas que arrastras y ¡ponte con ellas!